Ictus hemorrágico, causas síntomas y tratamiento
El ictus hemorrágico se produce cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca una hemorragia interna que daña el tejido cerebral.
Este tipo de ictus suele tener consecuencias más graves que el isquémico, ya que el sangrado interrumpe el flujo de oxígeno y ejerce presión sobre las áreas afectadas.
En muchas ocasiones, aparece de forma inesperada en personas con hipertensión, malformaciones vasculares o traumatismos craneales previos.
Saber cómo se origina, cuáles son sus señales de alerta y qué pasos seguir tras la fase aguda es fundamental para comprender el proceso y acompañar de la mejor manera posible la rehabilitación.
Desde Clínica Neuronat hoy quiero explicarte qué es un ictus hemorrágico, sus causas, síntomas y el papel que juega la recuperación física y cognitiva en cada etapa del proceso.
¿Me acompañas?
Qué es un ictus hemorrágico y por qué ocurre
El ictus hemorrágico aparece cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca una hemorragia interna que interrumpe el flujo normal de sangre hacia las neuronas.
Ese sangrado puede acumularse dentro del tejido cerebral o entre las membranas que lo protegen, generando una presión que daña las zonas afectadas.
Aunque se asocia con la edad avanzada, puede presentarse en personas más jóvenes si existen factores como hipertensión no controlada, malformaciones vasculares o traumatismos craneales.
En este tipo de ictus, la rapidez en la atención médica es muy importante para reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación.

Cómo afecta la hemorragia cerebral al tejido nervioso 🧠
Cuando se produce la rotura de un vaso, la sangre escapa hacia zonas del cerebro donde no debería estar. Esa acumulación impide que las células nerviosas reciban oxígeno y nutrientes, lo que provoca su deterioro o muerte en pocos minutos.
Además del daño directo, el propio sangrado aumenta la presión intracraneal, dificultando el funcionamiento de las áreas vecinas.
Dependiendo de la localización de la hemorragia —por ejemplo, en el cerebelo, el tronco encefálico o los hemisferios— los síntomas pueden variar, afectando el movimiento, el habla o incluso la consciencia.
Para entenderlo de forma sencilla: el ictus hemorrágico no solo corta el suministro de sangre, sino que también “ahoga” y presiona el tejido cerebral, complicando su recuperación.

Diferencias entre ictus hemorrágico e ictus isquémico ⚖️
Ambos son tipos de accidente cerebrovascular, pero su origen es distinto:
- En el ictus isquémico, un coágulo bloquea una arteria e impide que la sangre llegue a una parte del cerebro.
- En el ictus hemorrágico, el problema es el sangrado por la rotura del vaso.
El primero representa alrededor del 80 % de los casos, mientras que el segundo, aunque menos frecuente, suele tener mayor gravedad inicial por el daño directo que produce la hemorragia.
Comprender estas diferencias ayuda a identificar la causa y planificar la recuperación, ya que los tratamientos y la rehabilitación varían en cada caso.

Causas y factores de riesgo
El ictus hemorrágico puede tener múltiples causas, pero casi siempre está relacionado con un debilitamiento en las paredes de los vasos sanguíneos o con un aumento repentino de la presión arterial.
Al comprender sus orígenes podemos conseguir no solo prevenirlo, sino también detectar a tiempo los factores que podrían predisponer a sufrirlo.
1. Hipertensión arterial, traumatismos y malformaciones vasculares 💢
La hipertensión arterial es la causa más habitual de un ictus hemorrágico. Cuando las arterias del cerebro soportan una presión excesiva durante años, sus paredes se vuelven más frágiles y pueden romperse con cualquier subida brusca de tensión.
También pueden influir los traumatismos craneales, especialmente en personas mayores o con alteraciones de la coagulación, y las malformaciones vasculares cerebrales, como los aneurismas o las malformaciones arteriovenosas, que pueden romperse de manera espontánea.
👉 En estos casos, el diagnóstico precoz es fundamental: una resonancia o un TAC puede detectar alteraciones antes de que aparezca el sangrado.
2. Estilo de vida, medicamentos y antecedentes familiares 🩺
El modo en que vivimos también juega un papel importante.
Hábitos como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la falta de ejercicio o una dieta alta en grasas pueden deteriorar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de sufrir un ictus hemorrágico.
Además, algunos medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios, si no se controlan correctamente, pueden favorecer el sangrado.
Y no hay que olvidar la carga genética: tener familiares directos que hayan sufrido un ictus eleva las probabilidades de padecerlo, especialmente si se combina con hipertensión o colesterol alto.
| Categoría | Factores de riesgo principales | Consecuencia sobre el cerebro |
|---|---|---|
| Presión arterial | Hipertensión mantenida o picos tensionales | Rotura de vasos cerebrales |
| Traumatismos | Golpes en la cabeza, caídas o accidentes | Hemorragia intracraneal directa |
| Malformaciones vasculares | Aneurismas, angiopatías, malformaciones arteriovenosas | Sangrado espontáneo o progresivo |
| Estilo de vida | Tabaco, alcohol, sedentarismo, dieta poco saludable | Fragilidad arterial y deterioro vascular |
| Fármacos | Anticoagulantes, antiagregantes, corticoides | Aumento del riesgo de sangrado |
| Factores hereditarios | Antecedentes familiares de ictus o aneurismas | Mayor predisposición genética |
Síntomas de un ictus hemorrágico
Aquí es muy importante reconocer las señales de un ictus hemorrágico de forma rápida porque esto puede marcar la diferencia en la evolución del paciente.
Este tipo de ictus suele aparecer de manera brusca y con síntomas muy evidentes, ya que el sangrado interrumpe la actividad normal del cerebro. ¡Saber identificarlos y actuar con urgencia puede salvar vidas!
Señales neurológicas más frecuentes ⚠️
Los síntomas varían según la zona cerebral afectada, pero existen signos comunes que deben generar una alerta inmediata:
- Pérdida repentina de fuerza en un brazo, una pierna o un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o comprender palabras.
- Caída de un lado de la cara o sonrisa asimétrica.
- Dolor de cabeza muy intenso y repentino, descrito a menudo como “el peor de la vida”.
- Pérdida de coordinación o equilibrio.
- Visión doble o borrosa.
- Desorientación o confusión mental.
En algunos casos también puede aparecer náusea, vómito o pérdida de conciencia, dependiendo de la cantidad de sangre derramada y de la presión intracraneal.
A modo orientativo, puedes recordar la regla FAST, muy útil para detectar un ictus:
| Letra | Significado | Qué observar |
|---|---|---|
| F | Face (cara) | Pide que sonría: ¿un lado cae? |
| A | Arm (brazo) | Pide que levante los brazos: ¿uno no se eleva igual? |
| S | Speech (habla) | ¿Habla con dificultad o de forma extraña? |
| T | Time (tiempo) | Si responde sí a cualquiera, llama al 112 de inmediato. |
Qué hacer ante una emergencia cerebral 🚨
Si sospechas que alguien está sufriendo un ictus hemorrágico, actúa con rapidez:
- Llama inmediatamente al 112 y describe los síntomas.
- No le des comida, agua ni medicación. La persona puede tener dificultad para tragar.
- Acuéstala con la cabeza ligeramente elevada y afloja la ropa para facilitar la respiración.
- No intentes moverla bruscamente. Evita que camine o haga esfuerzos.
- Anota la hora de inicio de los síntomas, ya que este dato será vital para el equipo médico.
Recuerda: cada minuto cuenta. Cuanto antes se reciba atención, mayor será la probabilidad de minimizar las secuelas neurológicas y favorecer la recuperación funcional.

Consecuencias y secuelas tras un ictus
Tras un ictus hemorrágico, el cerebro puede quedar dañado en las zonas donde se produjo la hemorragia o donde la presión afectó al tejido sano.
La recuperación dependerá de la rapidez con la que se haya actuado, el tamaño de la hemorragia y la zona afectada. En cualquier caso, la rehabilitación será clave para mejorar la calidad de vida.
1. Alteraciones motoras, cognitivas y del habla 🧠💬
Una de las secuelas más frecuentes tras un ictus hemorrágico son las dificultades motoras, especialmente en un lado del cuerpo (hemiparesia o hemiplejia). La persona puede tener problemas para caminar, mover un brazo o mantener el equilibrio.
Además, suelen presentarse alteraciones en la coordinación fina y la fuerza muscular, lo que dificulta tareas tan simples como abotonar una camisa o sostener un vaso.
En el plano cognitivo, es común observar problemas de memoria, atención y planificación, así como alteraciones del lenguaje, conocidas como afasias, que pueden manifestarse como dificultad para expresarse o para comprender lo que otros dicen.
👉 Por eso, la recuperación suele implicar fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, orientadas a recuperar tanto la movilidad como las habilidades comunicativas.
2. Impacto emocional y necesidad de apoyo psicológico 💜
Más allá del daño físico, el ictus hemorrágico también deja una huella emocional importante. No es raro que el paciente experimente cambios de humor, tristeza, irritabilidad o ansiedad, derivados de la pérdida de autonomía o de las dificultades para comunicarse.
También las familias pueden sentirse desbordadas ante la nueva situación, por lo que el apoyo psicológico resulta fundamental para afrontar el proceso con calma y adaptarse a los cambios.
Contar con acompañamiento profesional ayuda a reducir la frustración, mejorar la autoestima y fortalecer la motivación para continuar con la rehabilitación.
En este punto, la comprensión, la paciencia y el entorno positivo se convierten en un verdadero motor de mejora. Cada avance, por pequeño que parezca, cuenta.

Tratamiento y recuperación tras un ictus hemorrágico
El proceso de recuperación después de un ictus hemorrágico requiere tiempo, constancia y acompañamiento especializado.
Aunque cada persona evoluciona de manera diferente, hay algo en común en todos los casos: la rehabilitación temprana y personalizada consiguen mejorar la funcionalidad y la calidad de vida.
Fase aguda y atención hospitalaria 🏥
La primera etapa comienza en el hospital, donde el objetivo es controlar la hemorragia y estabilizar al paciente. Los equipos médicos actúan para detener el sangrado, reducir la presión intracraneal y evitar nuevas complicaciones.
Dependiendo del tipo y la localización del sangrado, puede ser necesario un tratamiento farmacológico o una intervención quirúrgica para drenar la sangre acumulada o reparar el vaso dañado.
Durante esta fase también se realiza una valoración neurológica completa, que permitirá planificar la rehabilitación posterior. Una vez superado el riesgo vital, comienza la etapa más importante: la recuperación funcional.
Rehabilitación física y terapia cognitiva en Gijón, Asturias 💪🧠
En Clínica Neuronat, trabajamos cada día con personas que están en proceso de recuperación tras un ictus hemorrágico, ayudándoles a recuperar fuerza, movilidad y autonomía de forma progresiva.
Nuestro enfoque se basa en la neuroplasticidad, es decir, en la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones que compensen las áreas dañadas.
Desde el primer momento, realizamos una valoración individualizada para entender cómo ha afectado el ictus a cada persona y diseñar un plan de tratamiento personalizado, adaptado a su nivel de movilidad, equilibrio y capacidad cognitiva.
En nuestro centro en Gijón, Asturias, combinamos distintas terapias complementarias que trabajan cuerpo y mente de forma coordinada:
- Fisioterapia neurológica, centrada en la recuperación del movimiento, la postura y el equilibrio.
- Terapia ocupacional, que entrena las actividades básicas del día a día para favorecer la independencia.
- Logopedia y estimulación cognitiva, orientadas a recuperar el lenguaje, la memoria y la comprensión.
- Neuropsicología clínica, enfocada en la atención, la concentración, el control emocional y la adaptación a los cambios conductuales tras el ictus.

Nuestro objetivo no es únicamente recuperar la función física, sino también devolver la confianza, la seguridad y la motivación a quienes han sufrido un ictus hemorrágico.
En Clínica Neuronat, te acompañamos como parte de tu propia familia, con un trato cercano, humano y profesional, cuidando cada detalle del proceso de rehabilitación para que avances con tranquilidad y esperanza.

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