Afasia y Disartria, diferencias y terapias recomendadas
Tener dificultad para hablar, entender lo que te dicen o controlar la voz tras un daño neurológico suele generar mucha confusión, y ahí es donde afasia y disartria aparecen como dos términos que a menudo se mezclan aunque no signifiquen lo mismo.
Cuando la comunicación cambia de esta forma, es normal preguntarte qué está ocurriendo exactamente, qué parte del lenguaje está afectada y qué tipo de ayuda puede marcar la diferencia en el día a día.
Desde Clínica Neuronat hoy quiero explicarte en qué se diferencian la afasia y la disartria, cómo se manifiesta cada una y qué terapias logopédicas suelen recomendarse según el caso.
¿Me acompañas?, sigue leyendo.

Cuando el lenguaje y el habla cambian tras un daño neurológico
La sensación de querer decir algo y no encontrar las palabras, o de escuchar a los demás y notar que el mensaje no llega claro, suele generar mucha frustración.
Tras un daño neurológico, el lenguaje y el habla pueden alterarse de formas muy distintas, y eso afecta directamente a la comunicación diaria, a las relaciones y a la autonomía personal.
En consulta veo a menudo cómo estos cambios aparecen de manera inesperada después de un ictus, un traumatismo craneoencefálico o determinadas enfermedades neurológicas.
En ese contexto, distinguir si el origen del problema está en el lenguaje o en el control del habla marca el camino de la intervención.
Aquí es donde entran en juego la afasia y disartria, dos alteraciones diferentes que a menudo se confunden, pero que requieren abordajes específicos.
Algunas señales habituales que suelen llamar la atención son estas 👇
- Dificultad para expresarte con claridad o para organizar frases.
- Problemas para comprender lo que te dicen, sobre todo en conversaciones largas.
- Cambios en la pronunciación, el ritmo o la fuerza de la voz.
- Sensación de que hablar supone más esfuerzo del habitual 😮💨.
Cuando identifico correctamente si se trata de afasia y disartria, puedo ajustar el trabajo logopédico desde el primer momento.
No es lo mismo intervenir sobre el acceso a las palabras que sobre el control muscular del habla, y esa diferencia influye directamente en la evolución.
Entender qué está pasando en tu comunicación reduce la incertidumbre y permite avanzar con objetivos claros. A partir de ahí, el tratamiento deja de ser genérico y empieza a responder a lo que realmente necesitas 💬.
Afasia y disartria: dos alteraciones distintas que afectan a la comunicación
Aunque desde fuera pueden parecer similares, afasia y disartria responden a mecanismos muy diferentes.
En ambos casos la comunicación se ve afectada, pero el origen del problema no es el mismo. Entender esta diferencia es imprescindible para enfocar bien la rehabilitación y no perder tiempo con estrategias que no encajan con lo que realmente ocurre a nivel neurológico.
En consulta, esta confusión es frecuente. Muchas personas llegan preocupadas porque “no hablan como antes”, pero detrás de ese cambio pueden esconderse dificultades de lenguaje o alteraciones en el control del habla. El primer paso es identificar cuál de las dos, entre afasia y disartria, está presente para trabajar con objetivos claros y realistas desde el principio.
Qué ocurre cuando aparece la afasia
La afasia aparece cuando el daño neurológico afecta a las áreas del cerebro encargadas del lenguaje. En este caso, los músculos de la cara y de la boca pueden funcionar correctamente, pero el problema está en cómo el cerebro procesa y organiza la información lingüística.
Algunas manifestaciones habituales son estas:
- Dificultad para encontrar las palabras adecuadas, aunque sepas lo que quieres decir.
- Problemas para comprender frases, sobre todo si son largas o complejas.
- Errores al leer o escribir, incluso palabras conocidas.
- Uso de palabras que no encajan con la idea que se quiere transmitir.
La persona con afasia suele ser consciente de que algo no va bien, lo que genera frustración y bloqueo comunicativo. Aquí el trabajo logopédico se centra en reorganizar el lenguaje, buscar vías alternativas de expresión y mejorar la comprensión funcional en situaciones reales 🧠.

Qué sucede en la disartria
En la disartria, el lenguaje está conservado, pero el problema aparece en el control muscular del habla. El daño neurológico afecta a la fuerza, la coordinación o el tono de los músculos implicados en la voz y la articulación.
Lo más habitual en estos casos incluye:
- Habla poco clara o pastosa, aunque la idea esté bien formulada.
- Cambios en la intensidad o el timbre de la voz.
- Dificultad para mantener el ritmo del habla o para articular sonidos precisos.
- Mayor fatiga al hablar durante periodos prolongados 😮💨.
Aquí el objetivo no pasa por trabajar el lenguaje en sí, sino por mejorar la precisión, la coordinación y la resistencia muscular, para que el mensaje llegue de forma más comprensible al interlocutor.
Distinguir entre afasia y disartria marca una gran diferencia en la evolución. Cuando el abordaje se ajusta al origen real del problema, la comunicación empieza a recuperar espacio en la vida diaria y deja de ser una fuente constante de tensión 💬.

Diferencias clave entre afasia y disartria en el día a día
En la rutina diaria, afasia y disartria se viven de forma distinta. Las dos afectan a la comunicación, pero las señales que aparecen al hablar, comprender o relacionarte no suelen ser las mismas.
Prestar atención a esos matices ayuda a identificar qué está pasando y por qué determinadas situaciones resultan más difíciles que antes.
Muchas personas notan que “algo falla al comunicarse”, pero no siempre saben ponerle nombre. Observar cómo hablas, qué entiendes y qué te cuesta más en el día a día orienta mucho mejor el tipo de intervención que puede ayudarte.
Cómo se expresan las dificultades al hablar
Cuando el problema está relacionado con la afasia, las dificultades suelen notarse en el contenido del mensaje:
- Las palabras no salen como se esperan, aunque la boca se mueva con normalidad.
- Aparecen errores al nombrar objetos o personas, o se usan palabras que no encajan.
- Las frases se quedan incompletas o pierden sentido, lo que genera bloqueo al hablar.
En la disartria, en cambio, la idea está clara en la cabeza, pero el cuerpo no responde con precisión:
- El habla suena poco clara o forzada, especialmente cuando se intenta vocalizar rápido.
- La voz pierde intensidad, tiembla o se vuelve monótona.
- El ritmo se altera y hablar durante varios minutos resulta agotador 😮💨.
La diferencia principal aquí está en que en la afasia falla el lenguaje, mientras que en la disartria falla la ejecución del habla.
Impacto en la comprensión y en la comunicación funcional
En el caso de la afasia, la comprensión también puede verse comprometida:
- Seguir una conversación larga cuesta más de lo habitual.
- Entender instrucciones con varios pasos genera confusión.
- Expresar necesidades básicas requiere más tiempo y apoyo.
Con la disartria, la comprensión suele mantenerse, pero el problema aparece al hacerse entender:
- La persona sabe lo que quiere decir, pero el mensaje no llega claro al otro lado.
- Las conversaciones se acortan por cansancio o por miedo a no ser comprendido.
- Pedir ayuda, explicar un problema o participar en un diálogo social se vuelve incómodo 😔.
Al reconocer estas diferencias en el día a día nos permite ajustar expectativas, reducir frustraciones y enfocar la rehabilitación hacia lo que realmente está limitando la comunicación. Cuando se trabaja sobre la causa correcta, hablar y entender vuelven a ganar espacio en la vida cotidiana 💬.
| Aspecto clave | Afasia | Disartria |
|---|---|---|
| Área afectada | Lenguaje | Habla |
| Origen principal | Daño en las áreas cerebrales del lenguaje | Alteración en el control neuromuscular del habla |
| Comprensión del lenguaje | Puede estar alterada | Se mantiene conservada |
| Expresión verbal | Dificultad para encontrar palabras o construir frases | Dificultad para articular correctamente |
| Claridad del habla | Puede ser confusa por errores lingüísticos | Poco clara por falta de precisión muscular |
| Escritura y lectura | Frecuentemente afectadas | Normalmente conservadas |
| Conciencia del error | Variable, a veces limitada | Alta conciencia de lo que se quiere decir |
| Esfuerzo al hablar | Mental y cognitivo | Físico y motor |
| Voz y ritmo | Generalmente normales | Alterados: voz débil, ritmo lento o irregular |
| Ejemplo habitual | “Quiero… eso… mesa… no” | “Qo qiero ablar pero no me sale bien” |
| Enfoque terapéutico | Rehabilitación del lenguaje | Reeducación motora del habla |
Afasia y disartria en niños
En la infancia, la afasia y disartria también pueden aparecer, aunque su forma de manifestarse suele ser distinta a la de la edad adulta.
En muchos casos, estas alteraciones están relacionadas con un daño neurológico adquirido, dificultades en el desarrollo neuromotor o determinadas patologías neurológicas tempranas. Lo importante aquí es entender que el cerebro infantil está en pleno proceso de maduración, y eso influye tanto en los síntomas como en la evolución.
Cuando el lenguaje o el habla no avanzan como cabría esperar para la edad, el impacto no se limita a “hablar peor”. La comunicación es una herramienta clave para aprender, relacionarse y ganar seguridad, y cualquier dificultad sostenida acaba teniendo efecto en varias áreas del día a día.
Señales de alerta en el desarrollo del lenguaje infantil
En los niños, las señales no siempre son evidentes desde el primer momento, y suelen aparecer de forma progresiva. Algunos indicadores que conviene observar con atención son:
- Retrasos claros en la aparición del habla respecto a otros niños de la misma edad.
- Dificultad para estructurar frases, con mensajes muy breves o desorganizados.
- Errores frecuentes al elegir palabras, uso de términos incorrectos o sustituciones constantes, más propios de la afasia infantil.
- Problemas de pronunciación persistentes, habla poco clara o esfuerzo visible al articular, más relacionados con la disartria.
- Fatiga al hablar, que hace que el niño evite expresarse verbalmente.
Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo o interfieren en la comunicación diaria, el lenguaje deja de ser una herramienta espontánea y empieza a convertirse en una fuente de frustración.

Repercusión en el aprendizaje y la socialización
Las dificultades asociadas a afasia y disartria en niños no se quedan solo en el plano del habla. En el entorno escolar y social, suelen aparecer consecuencias muy concretas:
- Problemas para seguir explicaciones en clase, especialmente cuando hay consignas verbales largas.
- Dificultades para expresar lo que saben, lo que puede dar una imagen equivocada de su capacidad real.
- Menor participación en el juego compartido, por inseguridad o por no ser comprendidos por otros niños.
- Aislamiento progresivo o retraimiento, sobre todo cuando el entorno no sabe cómo acompañar la dificultad.
- Impacto emocional, con baja autoestima o rechazo a situaciones comunicativas.
En estos casos, una intervención logopédica temprana permite aprovechar la plasticidad cerebral infantil, reforzar el desarrollo del lenguaje y evitar que la dificultad se cronifique o limite su aprendizaje. Trabajar desde edades tempranas cambia de forma muy real la evolución y la vivencia del niño en su entorno.

Logopedia como tratamiento según el tipo de alteración
Cada persona vive afasia y disartria de una manera distinta, incluso cuando el origen neurológico es similar. Por eso, el abordaje logopédico siempre parte de un análisis individualizado: cómo te comunicas ahora, qué resulta más difícil en tu día a día y qué objetivos tienen más sentido para ti en este momento. Ajustar la intervención al perfil concreto marca la diferencia entre avanzar y quedarse estancado.
La logopedia no aplica un esquema cerrado. El trabajo se adapta a la forma en la que el cerebro procesa el lenguaje o a cómo responde la musculatura implicada en el habla, según el tipo de alteración predominante.
Intervención logopédica en la afasia
En la afasia, el reto principal suele estar en el lenguaje como sistema. Las palabras están, pero cuesta acceder a ellas, organizarlas o comprenderlas con claridad. En estos casos, la intervención se centra en:
- Mejorar la comprensión oral, trabajando órdenes, frases funcionales y mensajes habituales.
- Reforzar la expresión verbal, ayudando a construir frases más claras y eficaces.
- Facilitar el acceso al vocabulario funcional, especialmente el que necesitas para tu vida diaria.
- Apoyar la comunicación alternativa, cuando hablar resulta especialmente complejo en determinadas fases.
El objetivo no es hablar “perfecto”, sino recuperar una comunicación útil y comprensible, que te permita expresarte con menos esfuerzo y mayor seguridad. En personas con afasia y disartria combinadas, este trabajo se prioriza según las necesidades más urgentes.

Tratamiento de la disartria desde la logopedia
Cuando la dificultad principal está en la disartria, el foco se sitúa en el control neuromuscular del habla. Aquí el lenguaje está conservado, pero el mensaje no llega claro por problemas de movimiento, fuerza o coordinación. El tratamiento logopédico trabaja aspectos muy concretos:
- Control orofacial, mejorando la movilidad y la simetría de labios, lengua y mandíbula.
- Respiración y coordinación aire-voz, para sostener frases sin fatiga excesiva.
- Trabajo vocal, orientado a ganar intensidad, estabilidad y calidad de voz.
- Precisión articulatoria, afinando sonidos y ritmo para que el habla resulte más comprensible.
Con constancia, estos ejercicios permiten reducir el esfuerzo al hablar y mejorar la inteligibilidad, algo clave en la vida social y familiar. En disartria, pequeños avances sostenidos generan grandes cambios en la comunicación diaria.
En ambos casos, afasia y disartria requieren una intervención especializada, ajustada y progresiva. El camino no es idéntico para todos, pero cuando el abordaje encaja con tus necesidades reales, la evolución se vuelve mucho más tangible.

Clínica Neuronat, logopedia neurológica en Gijón, Asturias
En Clínica Neuronat acompañamos procesos de logopedia neurológica tanto en niños como en adultos, adaptando la intervención a cada etapa de la vida y a cada tipo de dificultad comunicativa. Trabajamos con personas que presentan afasia y disartria u otras alteraciones del habla y del lenguaje, ya sea tras un daño neurológico adquirido o en etapas tempranas del desarrollo.
Nuestro enfoque se apoya en una valoración individualizada, donde analizamos cómo afecta la alteración a la comunicación real del día a día: en casa, en el colegio, en el trabajo o en las relaciones sociales. A partir de ahí, planteamos un plan de intervención claro, progresivo y ajustado a tus necesidades o a las de tu hijo.
Si notas dificultades para expresarte, entender, articular o comunicarte con fluidez, o si tienes dudas sobre el desarrollo del lenguaje en la infancia, resolverlas a tiempo marca la diferencia. Desde nuestra clínica en Gijón, Asturias, te ofrecemos un espacio cercano para informarte, valorar el caso y orientarte con criterio profesional.
📞 Solicita tu valoración logopédica y aclara tus dudas con nuestro equipo especializado. Estamos aquí para acompañarte, paso a paso, en el proceso de recuperación y mejora de la comunicación.

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