Rizartrosis, causas, síntomas y tratamiento rehabilitador
La rizartrosis suele notarse cuando acciones tan cotidianas como abrir un tarro, girar una llave o usar el móvil empiezan a generar dolor en la base del pulgar.
Esa molestia persistente, a veces acompañada de pérdida de fuerza o rigidez, puede hacer que la mano no responda como antes y que gestos simples se vuelvan incómodos.
Cuando esto pasa, es normal preguntarte qué está ocurriendo y si existe una forma de aliviar el dolor sin renunciar a tus actividades habituales.
Desde Clínica Neuronat hoy quiero explicarte qué es la rizartrosis, cuáles son sus causas y síntomas más habituales y cómo la terapia física puede ayudarte a aliviar el dolor y mejorar la función del pulgar.
¿Me acompañas? ¡Sigue leyendo!
Rizartrosis: por qué duele la base del pulgar
La rizartrosis empieza a hacerse notar cuando el pulgar deja de acompañarte con naturalidad en gestos tan habituales como coger una pinza, abrir una botella o girar una llave.
Ese dolor en la base del pulgar suele estar relacionado con el desgaste progresivo de una articulación que usamos a diario y que soporta mucha carga sin que apenas seamos conscientes.
Con el tiempo, la mano intenta compensar y ahí es cuando el movimiento se vuelve incómodo, inseguro o directamente doloroso.

Qué ocurre en la articulación del pulgar
En la rizartrosis, la articulación que une el hueso trapecio con el primer metacarpiano pierde parte de su protección natural.
Esta zona actúa como un punto clave para la movilidad del pulgar y permite movimientos finos y precisos. Cuando el cartílago se va desgastando, los huesos ya no encajan con la misma suavidad y el cuerpo responde con inflamación y rigidez.
Esto suele traducirse en:
- Menor suavidad al mover el pulgar 🤏
- Sensación de roce o bloqueo en ciertos gestos
- Necesidad de forzar la mano para tareas simples
Por qué el dolor aparece al pinzar o agarrar objetos
El gesto de pinza, tan básico como sujetar una moneda o abrochar un botón, concentra mucha carga en esa articulación.
En la rizartrosis, esa carga repetida hace que el pulgar pierda estabilidad y el dolor aparezca justo cuando más lo necesitas. A veces no duele en reposo, pero sí al usar la mano, lo que genera inseguridad y evita que confíes en el movimiento.

Síntomas habituales de la artrosis del pulgar
La rizartrosis no siempre se manifiesta de la misma forma. Al principio puede parecer una molestia puntual, pero poco a poco los síntomas empiezan a colarse en tu rutina y a cambiar la manera en la que utilizas la mano.
Dolor, rigidez y pérdida de fuerza
Estos suelen ser los primeros avisos. El dolor aparece al usar el pulgar, la rigidez se nota sobre todo por la mañana o tras un esfuerzo, y la fuerza disminuye sin que te des cuenta.
Acciones cotidianas como:
- Abrir tarros
- Girar pomos
- Sujetar bolsas
empiezan a requerir más esfuerzo del habitual.
Cambios visibles en la base del pulgar
En fases más avanzadas de la rizartrosis, la base del pulgar puede mostrar inflamación o una ligera desviación.
También es frecuente notar inestabilidad, como si el pulgar “fallara” al apoyar. Estos cambios no solo afectan a la estética de la mano, sino también a la seguridad con la que realizas tus actividades diarias.
Estos signos suelen ser la primera señal de que algo no va bien en la articulación del pulgar.
Cuando aparecen, conviene actuar cuanto antes y valorar un abordaje rehabilitador que proteja la mano y te ayude a recuperar seguridad y confianza en cada gesto.

Factores que favorecen la aparición de rizartrosis en Gijón, Asturias
La rizartrosis no aparece de un día para otro. Detrás suele haber una suma de pequeños gestos repetidos y cambios propios del cuerpo que, con el tiempo, van sobrecargando la base del pulgar.
En Gijón, Asturias, muchas personas llegan a consulta con molestias que encajan con su rutina diaria y con una etapa vital concreta, especialmente en mujeres.
Uso repetitivo de la mano y carga diaria
El pulgar participa en casi todo lo que haces con la mano, aunque no siempre se note. Cuando el uso es continuo, la articulación acaba pagando el esfuerzo.
Ocurre con frecuencia en trabajos manuales, tareas domésticas y también con el uso prolongado de móviles y dispositivos electrónicos 📱.
Algunas situaciones habituales que aumentan la carga son:
- Manipular herramientas o utensilios durante muchas horas
- Repetir gestos de pinza en la cocina o la limpieza
- Sujetar el móvil de forma prolongada con el pulgar
- Realizar tareas finas sin pausas suficientes
Esta carga mantenida reduce la estabilidad articular y facilita que la rizartrosis empiece a dar señales, sobre todo cuando no hay tiempo de recuperación entre esfuerzos.
Influencia de la edad y los cambios hormonales
Con el paso de los años, los tejidos de la articulación pierden parte de su capacidad de amortiguación. En muchas mujeres, los cambios hormonales que se producen a partir de cierta etapa influyen directamente en la salud articular.
Por eso la rizartrosis es más frecuente en mujeres a partir de la mediana edad.
En este momento, el pulgar puede volverse más sensible al esfuerzo, aparecer rigidez tras el reposo o disminuir la fuerza al agarrar objetos.
Cuando estos factores aparecen y se reconocen a tiempo, los hábitos diarios pueden ajustarse, la sobrecarga disminuye y el tratamiento rehabilitador ayuda a proteger la mano antes de que el dolor se vuelva constante
Tratamiento rehabilitador de la rizartrosis
El tratamiento rehabilitador de la rizartrosis se apoya en un enfoque conservador que busca reducir el dolor, mejorar la movilidad del pulgar y proteger la articulación en el día a día.
Cuando el abordaje se adapta a tu rutina y a la fase en la que te encuentras, la mano vuelve a sentirse más segura y funcional, sin necesidad de forzarla.
1. Terapia física para aliviar el dolor y mejorar la movilidad
En la rizartrosis, la terapia física ayuda a descargar la articulación y a recuperar movimientos que se han ido limitando con el tiempo.
El trabajo manual se orienta a disminuir la tensión, mejorar la calidad del movimiento y aliviar la rigidez que aparece tras el uso repetido.
Dentro de este abordaje se incluyen:
- Técnicas manuales para relajar tejidos y mejorar la movilidad articular 🤲
- Ejercicios guiados adaptados a tu nivel de dolor
- Control de la carga, para que la articulación no se sobreexija
Este trabajo progresivo permite que el pulgar vuelva a moverse con más soltura y menos molestias.2.
2. Ejercicios terapéuticos para el pulgar
Los ejercicios son una parte clave del tratamiento de la rizartrosis.
Aquí no se trata de forzar, sino de activar de forma segura los músculos que estabilizan el pulgar y mejoran su coordinación. Con una pauta bien ajustada, la fuerza y la movilidad se recuperan poco a poco.
| Objetivo del ejercicio | Ejercicio | Cómo se realiza | Frecuencia orientativa | Beneficio principal |
|---|---|---|---|---|
| Mejorar movilidad | Apertura y cierre del pulgar | Abre la mano y separa el pulgar del resto de dedos; vuelve despacio a la posición inicial | 2–3 series de 10 repeticiones | Reduce rigidez y mejora el rango de movimiento |
| Ganar flexibilidad | Deslizamiento del pulgar | Lleva el pulgar hacia la base del meñique sin forzar y regresa lentamente | 2 series de 8–10 repeticiones | Facilita gestos de pinza y agarre |
| Aumentar fuerza | Presión con pelota blanda | Aprieta suavemente una pelota de espuma o goma durante 3–5 segundos | 2 series de 6–8 repeticiones | Refuerza musculatura sin sobrecargar |
| Estabilizar la articulación | Pinza pulgar–índice | Junta pulgar e índice manteniendo presión controlada unos segundos | 2–3 series de 6 repeticiones | Mejora estabilidad y control funcional |
| Mejorar coordinación | Toques secuenciales | Toca con el pulgar cada dedo de la mano, uno a uno | 2 series completas | Aumenta precisión en tareas finas |
| Reducir tensión | Movilización pasiva suave | Ayúdate con la otra mano para mover el pulgar lentamente | 1–2 minutos | Disminuye sensación de rigidez |
| Controlar el esfuerzo | Ejercicio con banda elástica ligera | Separa el pulgar contra la resistencia suave de la banda | 2 series de 6–8 repeticiones | Refuerza sin generar dolor |
3. Uso de férulas y adaptación de actividades
En la rizartrosis, las férulas pueden ser un buen apoyo cuando el dolor aparece con determinados movimientos o cuando la articulación necesita más estabilidad en el día a día.
No se utilizan de forma permanente, sino como una ayuda puntual para proteger el pulgar y reducir la sobrecarga en momentos concretos.
Suelen recomendarse cuando:
- El dolor aumenta al agarrar o pinzar objetos
- La base del pulgar se nota inestable
- Las tareas repetitivas provocan molestias persistentes
Además de la férula, pequeños cambios en las actividades diarias marcan una diferencia real.
Ajustar la forma de sujetar objetos, repartir esfuerzos entre ambas manos o introducir pausas evita que la articulación trabaje al límite.
Estos gestos sencillos permiten que el tratamiento rehabilitador avance sin retrocesos y que la mano se mueva con más seguridad y menos dolor en tu rutina diaria.

Clínica Neuronat, tratamiento de la rizartrosis en Gijón
Cuando el dolor en la base del pulgar empieza a repetirse, la fuerza disminuye o ciertos gestos cotidianos se vuelven incómodos, conviene valorar una revisión profesional.
En las fases iniciales, un abordaje adecuado ayuda a reducir la sobrecarga, adaptar hábitos y proteger la articulación para que el problema no avance.

En Clínica Neuronat, con clínica en Gijón y ubicadas en el barrio de Natahoyo, trabajamos la rizartrosis desde la terapia física con un enfoque personalizado y realista. El objetivo es que la mano recupere seguridad, funcionalidad y confianza en el uso diario.
Si el pulgar ya no responde como antes, una valoración a tiempo puede marcar la diferencia.
Contacta con nosotras y solicita tu cita para estudiar tu caso y empezar a cuidar la articulación desde hoy. 👇

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